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7.3.07

El Buen Pastor

El cine argentino no suele ocuparse de las instituciones. Probablemente la razón sea que en la Argentina tendemos a considerarlas como una entelequia. Podemos creer en los amigos, en el Prode, en la salvación inmediata, en la decadencia nacional, en la mala racha o en el Gauchito Gil pero nos cuesta ver en el funcionamiento de aquellas algo más que un artifício. El cine norteamericano, por el contrario, suele apasionarse con el tema. Es posible entonces rastrear la visión que cada época genera sobre su propio relato como sociedad. Quienes son los malos, quienes los buenos y hacia donde conviene rumbear.
Si en Un tiro en la noche (The Man Who Shot Liberty Valance) John Ford todavía confiaba en el sistema, llegando incluso a justificar un crimen como medio legítimo para afianzarlo, algunos años más tarde, con Todos los hombres del presidente (All the President's Men), Alan Pakula marca la idealización del poder de la prensa y la pérdida de confianza en las instituciones.
Desde hace algunos años el mundo, para Hollywood, parece ser más complejo. En Traffic Steven Soderbergh dudaba de los grandes relatos y describía a cambio historias casi domésticas. No existe una gran solución al Mal sino pequeñas acciones individuales, como la iluminación de una cancha de barrio, o el afecto de un padre hacia su hija adicta.

El Buen Pastor (The Good Shepherd) de Robert De Niro va un paso más allá. La historia carece de buenos, solo hay malos y víctimas. No hay un gran relato, pero tampoco vías de escape domésticas como en Traffic o un último bastión de resistencia como el que Pakula veía en la prensa. Nadie cree en el sistema (los servicios secretos en este caso) empezando por aquellos que lo crearon. Ni el personaje principal (el extraño Matt Damon) ni sus colegas o jefe (excelente William Hurt). Paradojicamente uno de los pocos personajes que despierta la simpatía del director es un mafioso (Joe Pesci, evidentemente).

El sistema está descarriado pero a diferencia de Soderbergh o Pakula, De Niro no imagina ningún refugio posible. No hay en El Buen Pastor futuras mañanas que canten.

1 Comments:

  • Aquí os dejo un extracto de mi aportación:

    "Munich y El buen pastor comparten (no es peregrino que ambas propuestas lleven la tinta de Eric Roth) algún que otro aire de familia, especialmente por su voluntad por humanizar -sin caer en la justificación moral- la vida de servicios de inteligencia tan oscuros y presumiblemente terroríficos como la CIA o el Mossad. Y lo hacen sin subrayar en exceso su mirada sobre la trama histórica o política, sino más bien declinando la cámara hacia las consecuencias emocionales que las actividades de estos individuos engendran, como un terrible leviatán que devora todo resquicio de humanidad en ellos, llevándose tras de sí amor, familia y amigos. La virtualidad de la vida del agente deviene en real, y la vida privada, supuestamente real y feliz, se muestra como una sutil mentira que mantener a mayor gloria del poder que la protege."

    Para seguir leyendo:

    http://elhilodepenelope.blogspot.com/2007/04/el-buen-pastor.html

    By Blogger Ramón Besonías, at 5:39 p. m.  

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